miércoles, 1 de diciembre de 2010

Datos relevantes sobre niños y television.

En niños menores de 5 años existe una marcada capacidad de fantasía y perciben las 
imágenes de la TV como reales y verdaderas.

Bajo los 10 años la capacidad de razonamiento como en los adultos está limitada.


La adolescencia temprana es una etapa de desorganización de la personalidad y de 
inestabilidad de las conductas, en el púber la dinámica central es encontrarse a si mismo y 
autodefinir la identidad .

Programas de TV comunican una visión no realística en la resolución de conflictos o 
problemas y frecuentemente  presentan   una visión no real del mundo.
 
Excesiva TV se ha relacionado con pobre rendimiento escolar y disminución de puntuación 
en test estandarizados en lectura, expresión escrita  y matemáticas. 
 
“Pantalla”  cercano a la hora de dormir interfiere con el sueño,resultando en fatiga e 
inatención al día siguiente.

Estudio revela que 45% de niños menores de 5 años se duerme con TV

La alarmante cifra aumenta a un 61% en los mayores de 5 años, según un estudio elaborado por Unicef, Unesco y Junji en nuestro país.
Para muchos niños, ver televisión se ha transformado prácticamente en un hábito. Hasta el extremo de usar este medio para poder conciliar el sueño. Una costumbre compartida por la mayoría de los niños del país y que los expertos catalogan derechamente como una práctica no saludable.
"Bajo ninguna circunstancia eso es recomendable, porque el hecho de que los niños se duerman viendo televisor, lo que hace es impedir que los mecanismos fisiológicos normales de aparición del sueño hagan su efecto. De esta forma, lo que usted hace es generar un reflejo condicionado que termina perturbando el normal inicio del sueño", indica el neuropediatra del Hospital Clínico de la U. de Chile, Yuri Dragnic.
El especialista subraya lo alarmante de estas cifras, tomando en cuenta que "no menos de un 70% de las habitaciones de niños en Chile cuentan con un aparato de televisión. Situación que no está recomendada bajo ninguna circunstancia salvo algunas excepciones, niños con problemas de salud que no puedan levantarse".
Uno de esos estudios lo hizo la Universidad de Washington en 2007, el cual concluyó que por cada hora que un menor de 17 meses pasa frente al televisor, deja de aprender hasta 8 palabras, si se le compara con un niño que no está viendo TV. Por tal motivo, los expertos recomiendan seguir otras rutinas, donde el rol de los padres es fundamental.
"Nos llama la atención lo poco que se les lee cuentos a los niños, cuando el cuento no es sólo un elemento distractor o que le ayuda a dormir, pero además le entrega elementos que son importantes como nuevas palabras, historias, lo ayuda a imaginar (…) y todo eso son elementos que aportan a su desarrollo posterior de la lecto-escritura", explica Francisca Morales, sicóloga de la Unicef.
Pero es el ritmo de vida que hoy llevan los adultos, lo que ha llevado a que prácticamente el televisor se transforme en una especie de niñera, cuando los padres llegan del trabajo al hogar.
"La TV desde hace algunos años se ha transformado en un miembro más de la familia. Forma parte del circuito de interacciones que se produce en la vida cotidiana de cualquiera de nuestras familias chilenas, y eso significa que pueda tener elementos que ayuden a la interacción familiar y al crecimiento de la familia como otros que la perjudiquen", afirma el sociólogo Claudio Avendaño, director del Magíster en Comunicación de la UDP.

Estudio del CNTV pone bajo la lupa programas infantiles del continente.


La televisión chilena ha mejorado en términos de calidad pero ha disminuido en cantidad, Chile va en una senda de mejoría pero hay que seguir trabajando”, anunció el presidente interino del Consejo Nacional de Televisión, Herman Chadwick, al referirse a los avances de la programación infantil. Mayores contenidos educativos y una disminución en la presencia de violencia en el país fueron algunos de los resultados clave del “Estudio de programación infantil en Sudamérica” realizado por el organismo.
La investigación se basó en un total de 362 programas en Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Chile, 235 programas de televisión abierta y 127 de pago. Según lo estudiado, las emisiones infantiles superan en un alto porcentaje las otras transmisiones, como telenovelas, series y reportajes, llegando sobre un 60% promedio en los países. De este porcentaje, sólo un promedio de 22% es dedicado a preescolares.
La gran mayoría de estos programas demostró tener contenidos educativos, llegando a un promedio del 67%, ubicando a Chile en el tercer lugar (70%), luego de Colombia (82,4%) y Perú (75%). Las principales características que entregan a los niños estos programas se centran en las habilidades sociales y emocionales, y en un menor número de conocimientos generales.
Si bien se mantiene fuertemente esta tendencia, se detectó que cerca de un 65% de los programas de televisión abierta contiene violencia, por muy inocente que sea, que además viene con un muy bajo porcentaje de reflexión sobre sí misma. Además, un 36% presenta conductas disruptivas, es decir, que produce rupturas en el comportamiento. Y cada país muestra distintas. En Argentina, el factor más alto es la deshonestidad, en Brasil las groserías, en Colombia el egoísmo y en Chile y Perú la conducta irrespetuosa. Aun así, el lenguaje inapropiado y la presencia de sexualidad inadecuada se mantienen bajos.

Ver mucha televisión afecta a los niños a largo plazo




Así lo indica un estudio realizado en Canadá, que muestra que demasiado consumo de televisión deja huellas duraderas en los menores.

Quien quiera educar niños activos sin sobrepeso ni problemas escolares debería alejarlos de la televisión, sobre todo en los primeros años de vida, según un estudio a largo plazo en Quebec, Canadá, que muestra que demasiado consumo de televisión en edades tempranas deja huellas duraderas. 
Los niños que pasaban más de dos horas por día frente a la pantalla, tenían a los diez años muy poca movilidad, eran más pasivos en clase, padecían dificultades especialmente en matemática y eran más gordos. El estudio aparece en la publicación especializada estadounidense Archives of Pediatric & Adolescent Medicine. 
"La primera niñez es un tiempo decisivo para el desarrollo del cerebro y el surgimiento de la conducta", explicó la autora responsable, Linda S. Pagani, profesora de la Universidad de Montreal. 
Junto a colegas del centro de investigación de la clínica universitaria Sainte Justine así como de la universidad estadounidense de Michigan, Pagani siguió el desarrollo de 1.314 niños que participaron en la investigación de largo plazo en Quebec. Para ello se valieron de los diarios personales de los padres acerca del consumo televisivo de sus hijos entre los 29 y los 53 meses de vida (dos años y medio a cuatro años y medio). 
Cuando los niños alcanzaron los 10 años, los investigadores pidieron a sus maestros un informe sobre su comportamiento y rendimiento en la escuela. Los alumnos que entre los dos y los cuatro año veían más de dos horas de televisión por día, participaban en clase un 7 por ciento menos en promedio y estaban retrasados en matemáticas en comparación con sus compañeros. 
En particular llamó la atención que los niños que miraban mucha televisión tenían más problemas con sus compañeros y eran con más frecuencia burlados, rechazados e incluso agredidos. En los fines de semana eran 13 por ciento menos activos y realizaban en total un nueve por ciento menos deporte. Además se alimentaban un 10 por ciento más entre las comidas y pesaban, ya a los 10 años, un cinco por ciento más.